Mientras estás sola, tercera entrega del Rancho Triple K

«Cuando Clara me ofreció ocupar su lugar como cocinera y asistenta en la casa grande del rancho Triple K, pensé que aquella era la oportunidad que había estado esperando durante toda mi vida. En mi situación, madre soltera y sin nadie en el mundo más que mi hijo Miki, no me había sido sencillo encontrar un trabajo y mantenerlo. Al trasladarnos a vivir allí, encontraría seguridad, podría ahorrar, y abandonaría definitivamente el apartamento cochambroso y minúsculo en el que vivíamos.
Lo que nunca hubiese imaginado al aceptar, era que el amor me estuviera esperando en la forma de un vaquero tierno y paciente que consigue que me derrita solo con mirarme».

Elsa Lidiuk ha vivido repudiada por su familia desde que se quedó embarazada con diecisiete años. Engañada y abandonada por el que creía el hombre de su vida, su única prioridad ha sido su hijo, olvidándose de vivir. Pero todo cambia cuando conoce a Charlie Kavanagh, un vaquero medio irlandés medio indio que trabaja en el rancho Triple K, un hombre tierno que la hace descubrir que su corazón no está muerto y puede volver a sentir amor.
¿Podrá Charlie derribar todos los muros que Elsa ha construido a su alrededor? ¿O el miedo de Elsa a ser herida de nuevo, se lo impedirá?

–Tenemos nueva entrega del Rancho Triple K. Laia, ¿qué puedes decirnos sobre ella?

–Pues que en principio, no tenía programada escribirla ja ja ja ja ja. Surgió de repente, cuando vi la química que podían tener Elsa y Charlie si los juntaba.

–Entonces, fue una sorpresa para ti.

–Totalmente. Charlie era un personaje que tenía que servirme en la primera entrega para que Kaden se pusiera celoso. Ese era su cometido, y su única función dentro de Mientras esperas. No debía tener más relevancia, ni tenía pensado escribirle una historia. Pero el personaje creció más allá de lo esperado, y entonces apareció Elsa y… el resto está en la novela.

–Esta vez es una novela corta.

–Sí. Ha salido así, no sé por qué. De todas maneras, es igualmente intensa que las dos primeras, eso lo puedo prometer. Incluso hay una escenita hot, hot que quizá os sorprenderá ja ja ja ja ja ja. Ha sido una travesura incluirla, pero tenía que estar ahí porque Elsa la reclamaba ja ja ja ja ja.

–La historia de Charlie y Elsa, ¿transcurre después de lo que ocurre en Mientras sonríes?

–En realidad, es paralela, y transcurre al mismo tiempo, por lo que hay algunas escenas que se cruzan, pero esta vez están vistas desde los ojos de sus dos protagonistas.

–Será  muy interesante y estoy deseando leerla. Muchas gracias, Laia.

–Gracias a ti.

 

Mientras sonríes, segunda entrega del Rancho Triple K

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«Cuando llegué a Cascade procedente de Boston para ocupar el puesto de ayudante del sheriff, lo hice sin muchas esperanzas y obligada por las circunstancias. Lo único que quería era un poco de paz, y recobrar la serenidad y la sangre fría que siempre me habían caracterizado y que habían hecho que me convirtiera en casi una leyenda en el departamento de narcóticos.
Lo que nunca me hubiera imaginado es que conocería a Knox Wescott, el único hombre por el que me he sentido verdaderamente atraída a pesar del peligro emocional que supone para mí».

Cuando a Nita García, policía en Boston desde hace años, la obligan a abandonar las calles y a sentarse detrás de un escritorio después de un tiroteo con mal final, decide renunciar y aceptar el cargo de ayudante del sheriff que le ofrece su viejo amigo Mac. Se traslada a Cascade sin muchas esperanzas, y llega a su nuevo hogar arrastrando un gran sentimiento de culpabilidad.
La vida en Cascade hubiera sido tranquila y monótona si no se hubiese cruzado con Knox Wescott, un vaquero guapo a rabiar y con fama de don Juan, que está decidido a conquistarla a cualquier precio. Nita no quiere caer en sus redes, porque se niega a ser una muescaa más en la larga lista de conquistas de este hombre irresistible que la hace reír como ninguno antes lo ha hecho.
Pero, ¿es Knox tan superficial como parece? ¿O también se esconde detrás de una máscara, igual que ella, para que el mundo no conozca el dolor y el miedo que soporta su corazón?

–Por fin se ha hecho pública la portada y la sinopsis de la esperada segunda entrega del Rancho Triple K. Laia, ¿nerviosa por la publicación?

–Pues sí, bastante. La anterior entrega, Mientras esperas, tuvo tanto éxito y gustó tanto a las lectoras, que estoy muy nerviosa y no sé si habré estado a la altura de lo que esperan. Lo que sí puedo asegurar es que me he esmerado durante estos meses para conseguirlo.

–Nita no tiene nada que ver con Clara, la protagonista de Mientras sonríes. ¿Puedes hablarnos un poco de ella?

–¡Por supuesto! Nita es una mujer muy especial. Ha sido policía durante muchos años y por una mala jugada del destino tiene que abandonar. Cuando llega a Cascade está bastante confusa y perdida, pero sobre todo está muy triste y abatida. Conocer a Knox es como darle una inyección de adrenalina, porque él la hace reaccionar.

–Ay, ese Knox, que en Mientras esperas ya nos sacó algún suspiro. ¿Qué puedes decirnos de él?

–Pues que Nita es la horma de sus zapatos. Knox está acostumbrado a las mujeres más bien sosas, sin carácter, de las que caen rendidas a sus encantos sin que él tenga que esforzarse. Encontrarse con Nita y desearla es todo uno, pero él no comprende por qué lo atrae esta mujer que lo llama muñeco de nieve y se burla de él.

–¿Sabremos algo más de Clara y Kaden? Porque a todas nos gustaría saber cómo les va.

–¡Por supuesto! Knox sigue viviendo en el rancho ja ja ja ja así que es imposible que ellos dos no aparezcan en algunos momentos. Es más, nos darán una sorpresa.

–¡Pues ya estoy deseando leerlo, Laia! Muchas gracias por atenderme y darnos un poco de información sobre tu próxima novela.

–Gracias a ti, Diana. Y a todas las lectoras también quiero agradecerles, porque sé que te han estado preguntando mucho por esta novela. ¡Espero que les guste tanto como Mientras esperas! Y les mando un beso muy, muy grande.

 

 

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Mientras sonríes

Prefacio

Todo ocurrió con demasiada rapidez.
Estaba frente a Álvaro Ojeda, calibrándolo con los ojos, cuando vi esa sonrisa suya que ya me había puesto los pelos de punta cuando la había visto en las fotos que el teniente me había enseñado casi un año antes.
—¿Quieres probar la mercancía? —me dijo, y sus ojos oscuros relampaguearon un instante—. Adelante, no te cortes. Échate unas rayitas, invita la casa.
Había sido un duro y largo camino llegar hasta aquí, un camino que me había costado un año de mi vida. Álvaro era el mayor narcotraficante de Boston, un distribuidor a gran escala. No trataba con los camellos a pie de calle, sino con otras mafias y bandas a las que les hacía llegar el material para que ellos la distribuyeran. Trataba directamente con los cárteles colombianos y hacía de intermediario, llevándose un buen porcentaje por el trabajo. Si conseguíamos quitarlo de la ecuación, el movimiento de cocaína se detendría y durante mucho tiempo las calles de Boston estarían limpias. Y si teníamos suerte y lo convencíamos para testificar, quizá podríamos desmantelar la mayoría de mafias y bandas de la zona.

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Échale la culpa al karma

karmaCapítulo uno

No entiendo por qué tienen que pasarme a mí estas cosas. De verdad que no lo sé. Mi amiga Eugenia siempre me dice que tenemos que echarle la culpa al karma y después seguir con nuestras vidas tan ricamente, porque si intentamos analizar con profundidad los motivos por los que nos pasan ciertas cosas, acabaríamos pegándonos un tiro.
Y tiene razón.
Por eso he convertido la frase «échale la culpa al karma» en mi mantra personal, y voy murmurándola como una loca, al ritmo de Michael Jackson, mientras quito el polvo de las estanterías de mi tienda, Cosas necesarias, nombre que le puse en honor a Stephen King.
Claro que yo no soy como el señor Gaunt, ni voy provocando el caos allí por donde paso.
Mi tienda no es muy grande, pero me encanta. Tiene un aire de viejo muy retro, con las paredes pintadas de color blanco sucio, molduras en el techo, estantes de madera de color oscuro, y una lámpara de araña, de hierro negro, de esas que imitan las que antiguamente se usaban con velas en lugar de bombillas. La puerta de entrada y el pequeño escaparate es del mismo estilo, y todo es original, de cuando se inauguró la tienda en los años cuarenta; excepto el letrero que hay encima de la puerta, que tuve que encargar e insistí en que fuera parecido al que había originalmente, y que podía verse claramente en una foto de la época que encontré en el archivo municipal.

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¿Qué nos espera en Échale la culpa al karma?

Ya es oficial, ya se ha hecho pública la portada de la próxima novela de Angélica Bovarí a través de las RRSS, así que os la mostramos también aquí. ¿Os parece bonita? ¿O no?

karma

–Angélica, ¿qué puedes decirnos de esta nueva novela?

-Pues de momento solo puedo dar algunos detalles, por lo menos hasta que la editorial haga también pública la sinopsis. No quiero adelantarme ni quitarle suspense ja ja ja ja ja ja

Por ejemplo, puedo decir que la protagonista es una de las compañeras de piso de Daniela Vivancos, la prota de Malos presagios. Que es chick lit. Que es un poco más seria y menos alocada que la anterior novela, sobre todo porque la protagonista no es un caballo desbocado como Daniela, sino que es más apocadita, no dice tacos ni palabrotas, aunque también le pasan algunas cosas graciosas, por lo que espero que también haga reír a las lectoras.

-¿También hay una historia de suspense de fondo, como en Malos presagios?

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Mientras esperas

Capítulo uno.

He odiado Nueva York desde que tengo uso de razón. Siempre me ha parecido una ciudad fría y cruel, como un enorme monstruo que nos está digiriendo poco a poco, encerrados en los intestinos que son sus calles. No es un sentimiento muy afortunado para alguien que ha nacido y crecido en ella, y que siempre ha pensado que no tendría una oportunidad para ser regurgitado como una bola de pelo y huir. ¿Sabías que la gran mayoría de neoyorkinos nacen y mueren sin haber salido nunca de sus propios barrios? Es una idea aterradora.
No hay cielo nocturno. Las estrellas permanecen escondidas entre las nubes de contaminación, los reflejos de las farolas y los grandes anuncios luminosos que pretenden disimular la falta de alma de la ciudad. Hay miseria, muerte y dolor en todas las calles.

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Malos presagios

Capítulo uno

Que tropieces con tus propios pies y te caigas por la puerta del tren justo cuando acabas de llegar a la que será tu nueva ciudad, es un mal presagio. Que justo cuando estás convencida de que te estamparás contra el suelo y te romperás todos y cada uno de los dientes que forman tu perfecta dentadura, te agarren unos brazos duros como el hierro y nunca llegues a estrellarte contra el hormigón, es tener una suerte tremenda.
—Hola, preciosa.
La «preciosa» soy yo, Daniela Vivancos, para servir a Dios y a usted, como decía mi abuela. El que habla es un morenazo de ojos claros y tez curtida por el sol, el mismo que ha evitado que me caiga de morros al suelo como una mala caricatura del Papa ese que iba besando suelos cada vez que bajaba del avión.

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